{"id":2814,"date":"2022-06-09T15:33:50","date_gmt":"2022-06-09T15:33:50","guid":{"rendered":"https:\/\/mugwortborn.wpengine.com\/project\/episode-eighteen-waiting-for-fudo\/"},"modified":"2026-05-19T16:02:44","modified_gmt":"2026-05-19T16:02:44","slug":"episode-eighteen-waiting-for-fudo","status":"publish","type":"project","link":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/project\/episode-eighteen-waiting-for-fudo\/","title":{"rendered":"Episodio 18: Esperando a Fudo"},"content":{"rendered":"[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb3.22&#8243;][et_pb_row admin_label=\u00bbrow\u00bb _builder_version=\u00bb4.4.8&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; width=\u00bb100%\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb3.25&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_text admin_label=\u00bbText\u00bb _builder_version=\u00bb3.27.4&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb]\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El se\u00f1or Mao era un chino alto, de hombros anchos y de buena constituci\u00f3n. Con m\u00e1s de setenta a\u00f1os, era calvo excepto por un flequillo de canas de oreja a oreja, pero su tez fresca, sonrosada y su sonrisa p\u00edcara le daban un aire de adolescente travieso que siempre anda metido en l\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por cierto, mi se\u00f1or Mao era una persona bastante diferente a ese otro se\u00f1or Mao de Hunan, celebrado por liberar a millones de chinos de las cadenas del feudalismo iracundo y vilipendiado por la despiadada e irreversible estupidez de la Revoluci\u00f3n Cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi se\u00f1or Mao era de Tai Chung, en Taiw\u00e1n, y era seguidor del Dharma del Buda. Como su actitud estaba te\u00f1ida de creencias tao\u00edstas, sospecho que lleg\u00f3 al budismo bastante tarde en su vida. Dicho esto, no ten\u00eda nada de practicante tao\u00edsta serio (un fen\u00f3meno com\u00fan entre los chinos), pero nunca me arm\u00e9 de valor para preguntarle sobre ello. Cuando conoc\u00ed al se\u00f1or Mao, hab\u00eda adoptado un tipo de pensamiento tao\u00edsta casi cham\u00e1nico, unido a un pu\u00f1ado de aspiraciones budistas que se intensificaron bastante cuando se puso de moda que los taiwaneses se embriagaran de su reci\u00e9n redescubierto budismo t\u00e1ntrico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los taiwaneses son un pueblo excepcionalmente c\u00e1lido, y se dice que esa calidez es una herencia del confucianismo. Incluso existe una palabra para ello: \u00abren-ai\u00bb. Si miras un mapa de Taiw\u00e1n, ver\u00e1s el municipio de Ren-ai, el distrito de Ren-ai, restaurantes de Ren-ai e incluso una carretera de Ren-ai en la ciudad de Taipei. El se\u00f1or Mao rebosaba de ren-ai. Era c\u00e1lido, amable y generoso, y estaba entregado por completo al Dharma del Buda. Pero tambi\u00e9n ten\u00eda una gran debilidad. Le resultaba casi imposible resistirse a la buena comida y a las grandes cantidades de licor fuerte. Los asi\u00e1ticos, en especial los budistas chinos, suelen juzgar si una persona es un verdadero budista o no por su conducta (los buenos budistas no comen carne ni beben alcohol, etc.) y no por la frecuencia con que piensa en la impermanencia y la naturaleza ilusoria de la vida. La conducta y el buen comportamiento, el propio y el de los dem\u00e1s, es la vara con la que miden un \u00abbuen budista\u00bb, no la amplitud de la perspectiva \u00abcorrecta\u00bb de una persona. No es de extra\u00f1ar que el se\u00f1or Mao se sonrojara t\u00edmidamente tras atiborrarse de comida o darse un atrac\u00f3n de sake, como si dijera: \u00abLo s\u00e9, lo s\u00e9 y es verdad. De verdad que soy el peor budista del planeta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1984 yo todav\u00eda era joven y estaba empezando a explorar el mundo fuera de mi tierra natal del Himalaya. A menudo me he preguntado si fue mi entusiasmo por todo lo que no era del todo \u00e9tico o sano lo que me atrajo al se\u00f1or Mao. Sea como sea, pronto nos hicimos muy amigos, congeniando en torno a cosas varoniles que poco ten\u00edan que ver con el Dharma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que muchos taiwaneses de su edad, el se\u00f1or Mao estaba embelesado por todo lo japon\u00e9s y hablaba de Jap\u00f3n sin parar (a pesar de que Jap\u00f3n coloniz\u00f3 Taiw\u00e1n a principios del siglo XX, de lo que a\u00fan se pueden ver rastros). Para el se\u00f1or Mao, todo lo japon\u00e9s, las monta\u00f1as, los \u00e1rboles, los templos, eran \u00abfabulosos\u00bb, \u00abperfectos\u00bb, \u00abfuera de este mundo\u00bb, y los japoneses eran elegantes y siempre iban muy bien vestidos (no paraba de hablar de ello). Tambi\u00e9n le gustaba alardear de lo que me parec\u00eda un japon\u00e9s fluido. En lugar de responder al tel\u00e9fono con el habitual \u00ab\u00a1Wai!\u00bb chino, gritaba: \u00ab\u00a1Moshi Moshi!\u00bb, lo que molestaba a muchos de sus amigos, cuya vivencia de lo japon\u00e9s en aquella \u00e9poca era mixta.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando nos conocimos, el entusiasmo del se\u00f1or Mao por familiarizarme con todos los aspectos de la cultura japonesa era tan grande que decidi\u00f3 pagarnos a los dos un viaje a Tokio y Kioto. Y para ser sincero, no hizo falta que me convencieran mucho. Estaba m\u00e1s que entusiasmado por ver ese mundo m\u00e1gico por m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de conocer al se\u00f1or Mao, mis conocimientos sobre Jap\u00f3n eran escasos. Al haber crecido en la India, ya hab\u00eda aprendido a respetar la etiqueta \u00abmade in Japan\u00bb (por aquel entonces, la marca Seiko era tan deseable como lo es hoy Patek Phillippe), convencido de que indicaba la m\u00e1xima calidad. Sab\u00eda un poco sobre Pearl Harbour por las pel\u00edculas americanas, aunque la representaci\u00f3n de la brutalidad japonesa me incomodaba. Tambi\u00e9n hab\u00eda o\u00eddo hablar de c\u00f3mo Estados Unidos hab\u00eda lanzado bombas at\u00f3micas sobre Hiroshima y Nagasaki, pero hasta la fecha ese horror era algo que se me hab\u00eda escapado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pis\u00e9 por primera vez el <em>pa\u00eds del sol naciente<\/em> una noche fr\u00eda y h\u00fameda de diciembre de 1984. El se\u00f1or Mao lo organiz\u00f3 todo. Con la energ\u00eda de un verdadero fan\u00e1tico, nos reserv\u00f3 excursiones en autob\u00fas una detr\u00e1s de otra. Nos levant\u00e1bamos antes del amanecer, y rara vez volv\u00edamos al hotel antes de bien pasada la puesta de sol, despu\u00e9s de habernos entregado a una serie de gu\u00edas tur\u00edsticos muy eficientes que nos acompa\u00f1aban por tantos monumentos famosos, jardines y distritos comerciales como era humanamente posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro hotel nos proporcion\u00f3 quiz\u00e1 las habitaciones m\u00e1s peque\u00f1as del mundo. A\u00fan as\u00ed, la m\u00eda me proporcionaba todo lo que necesitaba, incluido un cepillo de dientes, un peine, zapatillas y, por suerte, un televisor. La televisi\u00f3n japonesa me cautiv\u00f3 y, en lugar de dormir, a menudo la ve\u00eda hasta el amanecer. Fue en esa peque\u00f1a pantalla de televisi\u00f3n donde vi por primera vez y me enamor\u00e9 al instante de Momoe Yamaguchi, la actriz japonesa que protagoniz\u00f3 <em>Izu no Odoriko<\/em>, de Katsumi Nishikawa. No ten\u00eda ni idea de que esta pel\u00edcula ten\u00eda un enorme seguimiento de culto en Jap\u00f3n en aquella \u00e9poca, y solo mucho m\u00e1s tarde descubr\u00ed que estaba basada en una historia del premio Nobel Yasunari Kawabata.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"622\" height=\"890\" src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/1-Momoe-Yamaguchi.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2730\" srcset=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/1-Momoe-Yamaguchi.png 622w, https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/1-Momoe-Yamaguchi-480x687.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 622px, 100vw\" \/><figcaption>Momoe Yamaguchi<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como era de esperar, dada mi edad, mi lealtad a la deslumbrante Momoe Yamaguchi no tard\u00f3 mucho en verse eclipsada por una devoci\u00f3n a\u00fan mayor hacia la embriagadora Setsuko Hara, que todav\u00eda sigue en mi mente como una de las mujeres japonesas m\u00e1s poderosamente inspiradoras que he conocido. Pero a veces me pregunto si su gran efecto en m\u00ed fue por ella misma, o porque estaba dirigida tan exquisitamente por el formidable Yasujiro Ozu.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"755\" src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/3-Setsuko-Hara-1024x755.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2738\" srcset=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/3-Setsuko-Hara-980x723.png 980w, https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/3-Setsuko-Hara-480x354.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><figcaption>Setsuko Hara<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El se\u00f1or Mao ten\u00eda un especial inter\u00e9s en mostrarme la famosa vida nocturna de Tokio, aunque debo admitir que mi primera impresi\u00f3n de Asakusa, en el casco antiguo, fue de un breve choque cultural. Pero pronto lo super\u00e9 y me sent\u00ed tan entusiasmado como el se\u00f1or Mao por explorar Tokio al anochecer. Si no est\u00e1bamos vagando por Asakusa, est\u00e1bamos probando las delicias de Harajuku, donde las chicas japonesas luc\u00edan los zapatos de plataforma m\u00e1s altos e imponentes jam\u00e1s creados y minifaldas tan cortas que parec\u00edan m\u00e1s bien cinturones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fen\u00f3meno del karaoke acababa de aterrizar en Jap\u00f3n y luego se extendi\u00f3 con rapidez por Taiw\u00e1n, Corea y el resto de Asia. A principios de los 80, el karaoke estaba de moda y al se\u00f1or Mao le encantaba. Su mirada segu\u00eda al pie de la letra la canci\u00f3n y cantaba a pleno pulm\u00f3n mientras miraba embelesado la pantalla del karaoke. Al principio, me sent\u00ed avergonzado por \u00e9l porque era bastante malo como cantante. Luego me di cuenta de que hombres como el se\u00f1or Mao iban a esos bares para deshinibirse, volcando en su canto todas sus esperanzas, miedos, amores y deseos. Es probable que fuese su \u00fanica oportunidad de expresarse. Los v\u00eddeos que ve\u00edan al cantar eran de cantantes populares, incluidos los \u00faltimos rompecorazones adolescentes, y las canciones que cantaban eran casi siempre sobre el enamoramiento. Me intrigaba lo satisfactorio que era para estos asiduos cantantes de karaoke tomar prestados los looks y las actuaciones de los j\u00f3venes a trav\u00e9s de la pantalla de v\u00eddeo (incluidos los arreglos musicales y los m\u00fasicos de acompa\u00f1amiento), y luego cantar con ellos, una y otra vez. A menudo era medianoche, a veces incluso m\u00e1s tarde, cuando el se\u00f1or Mao y yo volv\u00edamos a nuestro hotel, \u00e9l a su cama, yo a mi televisor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como budista, los grandes templos zen, como Daitokuji o Sanjusangen-do en Kioto, me llenaban de orgullo. Recuerdo lo asombrado que me qued\u00e9 al enterarme de que el espectacularmente bello templo Kiyomizu-dera es una sede de la escuela Chittamatra. Ni en mis sue\u00f1os m\u00e1s locos hab\u00eda imaginado que la filosof\u00eda Chittamatra que estudiamos en la adolescencia siguiera vinculada formalmente a un templo. Aun as\u00ed, no tard\u00e9 en darme cuenta de que los japoneses casi hab\u00edan perdido su aprecio por el Dharma del Buda y los valores budistas y, por primera vez, experiment\u00e9 un profundo sentimiento de tristeza por esa p\u00e9rdida. Los templos inmaculados y los meticulosos jardines zen de hoy en d\u00eda son exquisitamente bellos, pero est\u00e1n vac\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Donde yo crec\u00ed, en lo alto de las estribaciones del Himalaya, la mayor\u00eda de los templos estaban llenos de actividad espiritual. Los edificios de los templos, desordenados y acogedores, estaban repletos de monjes, monjas, yoguis y devotos; las paredes y los techos estaban cubiertos de holl\u00edn por siglos de ofrendas diarias de l\u00e1mparas de mantequilla, y el aire estaba cargado de incienso, ya que siempre se celebraba una u otra puja. Era muy diferente en Jap\u00f3n, donde hab\u00eda pocos monjes o monjas y los templos eran poco m\u00e1s que monumentos impecables y refinados a la integridad art\u00edstica japonesa. A veces me pregunto si, dentro de cincuenta a\u00f1os, los templos tradicionales del budismo tibetano que los lamas est\u00e1n construyendo ahora por todo el mundo acabar\u00e1n convirti\u00e9ndose tambi\u00e9n en mausoleos culturales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jap\u00f3n es un pa\u00eds muy caro y el se\u00f1or Mao no era el m\u00e1s rico de los hombres. Consciente de lo mucho que se estaba gastando en m\u00ed, me mantuve firme en mi decisi\u00f3n de hacer un viaje corto. Quiz\u00e1s fue la brevedad de nuestra estancia en Jap\u00f3n lo que inspir\u00f3 al se\u00f1or Mao a llenar cada uno de nuestros d\u00edas con tantas excursiones y compras. Y, como tambi\u00e9n estaba aprovechando al m\u00e1ximo mi peque\u00f1o televisor, apenas dorm\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me aventur\u00e9 a salir por mi cuenta una o dos veces, pero a menudo me perd\u00eda y ten\u00eda que pedir indicaciones. Todas las personas a las que me acercaba se desviv\u00edan por ayudarme, lo que me hac\u00eda sentir bastante culpable por haberles molestado. Un hombre muy amable me acompa\u00f1\u00f3 durante tres kil\u00f3metros para asegurarse de que encontraba la direcci\u00f3n correcta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue durante una de mis salidas en solitario cuando me fij\u00e9 en las impecables obras de carretera y de construcci\u00f3n de Jap\u00f3n. Tanto si se reparaban carreteras como si se instalaban l\u00edneas telef\u00f3nicas o se constru\u00edan rascacielos, la zona en la que se realizaban las obras estaba siempre impecablemente limpia y ordenada, con las herramientas y los materiales bien apilados y colocados. Me asomaba a los camiones en los que se guardaba el equipo de los obreros para contemplar con asombro las pulcras l\u00edneas de herramientas numeradas y con nombre, y a menudo deseaba que los monjes de mi pa\u00eds fueran tan ordenados y organizados, en especial los que cuidan de los santuarios y los templos. Tambi\u00e9n me di cuenta, para mi asombro, de que adem\u00e1s de un ej\u00e9rcito de h\u00e1biles trabajadores de la construcci\u00f3n, cada obra empleaba de dos a cuatro oficiales de enlace, que se pasaban toda la jornada laboral pidiendo perd\u00f3n a los transe\u00fantes por las molestias que la obra les hab\u00eda causado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y luego estaban los encargados del aparcamiento. Muchos edificios urbanos de Jap\u00f3n tienen aparcamientos subterr\u00e1neos. Cuando un coche entra o sale de un aparcamiento, un equipo de aparcadores aparece al instante para guiarlo hacia dentro o hacia fuera y para pedir a los transe\u00fantes que perdonen las molestias. No me puedo imaginar que esto ocurra en ning\u00fan otro lugar del mundo, y menos en la India o en Nueva York. La mayor\u00eda de las empresas considerar\u00edan que un servicio de este tipo es una p\u00e9rdida de sus recursos y del tiempo de los empleados. Pero este es precisamente el tipo de atenci\u00f3n al detalle que hace de Jap\u00f3n, Jap\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u00fanico lugar en el que nunca me perd\u00ed fue en la estaci\u00f3n de tren de Shinjuku. A pesar del laberinto en expansi\u00f3n de l\u00edneas de tren, Shinjuku est\u00e1 tan bien dise\u00f1ada que no necesit\u00e9 ning\u00fan japon\u00e9s para orientarme. Al venir de un pa\u00eds en el que los trenes solo se retrasan, a veces una semana o m\u00e1s, me sorprendi\u00f3 descubrir que los trenes japoneses no solo son puntuales, sino que no se retrasan ni un segundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Disfrut\u00e9 en especial de las zonas m\u00e1s modernas de Tokio, como Shinjuku o la lujosa Omotesando, que est\u00e1n llenas de j\u00f3venes a la moda, muchos de los cuales se visten como los personajes de c\u00f3mics manga. A menudo ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que mis ojos estaban pegados a los trajes que los j\u00f3venes eleg\u00edan para presentarse, en especial los chicos. La atenci\u00f3n que prestaban a los detalles y la cantidad de tiempo y de esfuerzo que dedicaban a vestirse para salir era alucinante. Un chico pod\u00eda llevar solo unos vaqueros azules con un cintur\u00f3n, una camisa blanca y una americana negra de buen corte con un bolso colgado del hombro, pero es probable que hubiera pasado al menos una hora, si no m\u00e1s, para conseguir ese look.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"399\" src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/TokyoKids-1024x399.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2746\" srcset=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/TokyoKids-980x382.jpg 980w, https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/TokyoKids-480x187.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><figcaption>Moda callejera de Tokio del 2022<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda, al sentarme en un vag\u00f3n atestado de gente, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n un elegante pie calzado con una zapatilla deportiva. Incluso para mis ojos, la zapatilla era una obra de arte. Mir\u00e9 el otro pie del portador y lo tuve que mirar dos veces. Era un mocas\u00edn, un mocas\u00edn tan bonito como la zapatilla, pero que segu\u00eda siendo un mocas\u00edn. Entonces me di cuenta de que el pie de la zapatilla llevaba un calcet\u00edn de tart\u00e1n y el del mocas\u00edn un simple calcet\u00edn de cuadros. Intrigado, mis ojos recorrieron poco a poco el cuerpo del hombre que ten\u00eda delante. Sus vaqueros negros, rotos a la moda por debajo de la rodilla dejaban al descubierto los calcetines, ce\u00f1idos y sujetados con un cintur\u00f3n ancho de cuero con una gran hebilla met\u00e1lica de vaquero. Por arriba un su\u00e9ter de cuello alto de color p\u00farpura finamente tejido, su chaqueta a rayas era de color a\u00f1il. Mientras se agarraba a una correa de cuero para estabilizarse, vi que llevaba anillos en cada dedo y en el pulgar, y pulseras alrededor de las mu\u00f1ecas. Para rematar, llevaba un sombrero negro de caballero perfectamente colocado en su cabeza y una larga trenza negra colgaba hasta la mitad de su espalda. En definitiva, una obra maestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A medida que se acercaba la fecha de mi partida, me di cuenta de que deb\u00eda aprovechar al m\u00e1ximo cada segundo que me quedaba en ese pa\u00eds extraordinario. Aquella noche, mucho despu\u00e9s de la medianoche, me encontr\u00e9 sentado en otro vag\u00f3n de metro abarrotado, deleitando mis ya cansados ojos con maravillosos bolsos, zapatos, chaquetas, manicuras extravagantes y todo tipo de sombreros. (Hoy todo el mundo estar\u00eda absorto en sus tel\u00e9fonos. En aquella \u00e9poca, enterraban sus narices en los c\u00f3mics Manga).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De repente, en el otro extremo del vag\u00f3n, me pareci\u00f3 ver&#8230; No, estaba seguro de haber visto&#8230; \u00bfPodr\u00eda ser? Me inclin\u00e9 hacia adelante para ver mejor. \u00a1S\u00ed! El gran Fudo Myo-o estaba sentado en el mismo vag\u00f3n. Negro, fornido y musculoso, una gran melena rizada se amontonaba sobre su cabeza, una trenza colgaba sobre su hombro izquierdo y sus dos colmillos eran obvios, uno apuntando hacia arriba y el otro hacia abajo. Por un momento, el tiempo se detuvo. Luego tuve que apartar la vista, ya que la fuerza de aquella visi\u00f3n moment\u00e1nea me sobrecogi\u00f3. Durante unos segundos, apenas me atrev\u00ed a levantar la vista. Luego, ardiendo de curiosidad, levant\u00e9 los ojos para echar otro vistazo. Pero ya no estaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfEra un fantasma? \u00bfUn espejismo? \u00bfUna visi\u00f3n? Qui\u00e9n sabe. En aquel momento me pregunt\u00e9 si verlo era un s\u00edntoma de la fatiga provocada por nuestro agotador itinerario diario. O el efecto de la gran cantidad de programas de televisi\u00f3n que hab\u00eda devorado, la mayor\u00eda de los cuales trataban sobre samur\u00e1is, ninjas y yakuzas, cuyos cuerpos tatuados a menudo mostraban v\u00edvidas representaciones de Fudo Myo-o. Pero, pens\u00e1ndolo bien, hab\u00eda estado en mi mente durante toda esa visita, sobre todo desde que me enter\u00e9, en una de las excursiones en autob\u00fas del se\u00f1or Mao, de que Jap\u00f3n tiene su propia marca de budismo Vajrayana. Como seguidor del Vajrayana, este descubrimiento me entusiasm\u00f3 y, desde entonces, sacrifiqu\u00e9 de buen grado varias cenas en restaurantes y expediciones de compras para visitar uno o dos de los grandes santuarios t\u00e1ntricos de Jap\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"556\" height=\"532\" src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hombre_con_horimono_Fudo\u0304_Myo\u0304-o\u0304_en_pecho.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2722\" srcset=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hombre_con_horimono_Fudo\u0304_Myo\u0304-o\u0304_en_pecho.jpeg 556w, https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hombre_con_horimono_Fudo\u0304_Myo\u0304-o\u0304_en_pecho-300x287.jpeg 300w, https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hombre_con_horimono_Fudo\u0304_Myo\u0304-o\u0304_en_pecho-480x459.jpeg 480w\" sizes=\"(max-width: 556px) 100vw, 556px\" \/><figcaption>Foto de Dean Marchand<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue durante esa visita cuando, por primera vez (en un viaje repleto de primicias), conoc\u00ed el budismo Shingon. La complejidad de los mandalas y los santuarios pr\u00edstinos Shingon, concebidos al detalle y organizados a la perfecci\u00f3n, no pod\u00edan ser m\u00e1s distintos de los templos indios y tibetanos, y me cautivaron. Como escribi\u00f3 el gran autor japon\u00e9s Jun&#8217;ichiro Tanizaki en su ensayo <em>Elogio de las sombras<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la arquitectura de los templos, la sala principal se encuentra a una distancia considerable del jard\u00edn; la luz es tan tenue que, sea cual sea la estaci\u00f3n del a\u00f1o, en d\u00edas despejados o nublados, por la ma\u00f1ana, al mediod\u00eda o por la noche, el p\u00e1lido y blanco resplandor apenas var\u00eda. Y las sombras en los intersticios de los nervios parecen inm\u00f3viles, como si el polvo acumulado en las esquinas se hubiera convertido en parte del propio papel. Parpadeo con incertidumbre ante esta luminiscencia de ensue\u00f1o, sintiendo como si una pel\u00edcula brumosa me impidiera ver. La luz del papel blanco p\u00e1lido, impotente para disipar la pesada oscuridad del rinc\u00f3n, es en cambio repelida por la oscuridad, creando un mundo de confusi\u00f3n donde la oscuridad y la luz son indistinguibles. \u00bfNo hab\u00e9is percibido vosotros mismos una diferencia en la luz que inunda una habitaci\u00f3n as\u00ed, una rara tranquilidad que no se encuentra en la luz ordinaria? \u00bfNo hab\u00e9is sentido nunca una especie de miedo ante lo eterno, un miedo a que en esa habitaci\u00f3n se pierda toda la conciencia del paso del tiempo, a que pasen incontables a\u00f1os y al salir descubr\u00e1is que hab\u00e9is envejecido y encanecido?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El impacto de esas sombras japonesas era inmenso. Al igual que los j\u00f3venes japoneses se esforzaban tanto en su apariencia personal, para m\u00ed estaba claro que tanto los antiguos shogunes japoneses, como los samur\u00e1is, los emperadores y los laicos hab\u00edan puesto todo su empe\u00f1o, su coraz\u00f3n y su mente, en cada detalle de sus templos, incluida la colocaci\u00f3n de las ventanas de forma que la luz del sol incidiera en el santuario de la forma adecuada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos templos Shingon albergan estatuas y mandalas impresionantes. Por todas partes vi mandalas del Sutra Mahavairocana y del Sutra Vajrashekhara[1] rodeados de im\u00e1genes de las principales deidades y sus s\u00e9quitos. Sin embargo, incluso en tan ilustre compa\u00f1\u00eda, las estatuas y pinturas de Fudo Myo-o eran imposibles de pasar por alto. Tal vez sea la deidad japonesa m\u00e1s querida y solicitada, su rostro y su forma \u2014ya sea tallada en piedra, pintada en las paredes, impresa en un bloque de madera o descrita en caligraf\u00eda\u2014 son inconfundibles.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"562\" height=\"800\" src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/21034628_1392840557497535_4520811367898392802_n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2754\" srcset=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/21034628_1392840557497535_4520811367898392802_n.jpg 562w, https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/21034628_1392840557497535_4520811367898392802_n-480x683.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 562px, 100vw\" \/><figcaption>Fudo Myo-o<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A diferencia del querido Nataraja de la India, el Shiva danzante, que es adorado por sus curvas sensuales, la fuerza el\u00e1stica de sus esbeltos miembros, sus hombros anchos y el perfecto aplomo de su pie izquierdo levantado con elegancia, Fudo Myo-o es enigm\u00e1ticamente amenazante, poderoso, incluso inquietante. Aunque algunas de las estatuas que vi en Jap\u00f3n lo representaban con los dos ojos abiertos y saltones bajo un fiero ce\u00f1o, o con un ojo mirando hacia arriba y el otro hacia abajo, la imagen que mejor conozco lo muestra con un ojo abierto y el otro cerrado. Su boca hace una mueca de drag\u00f3n chino o de rana, a menudo con un lado abierto y el otro cerrado, mientras que sus colmillos siguen la direcci\u00f3n de sus ojos, uno apuntando hacia arriba y el otro hacia abajo. La mayor parte de su espesa y rizada cabellera est\u00e1 atada en un mo\u00f1o flojo, con una sola madeja trenzada que cae sobre su hombro izquierdo. Lleva una espada en la mano derecha y un rollo de cuerda en la izquierda. De color negro o azul oscuro, es de constituci\u00f3n robusta y parece a la vez inamovible y listo para entrar en acci\u00f3n en cualquier instante. Ya sea sentado o de pie en medio de un infierno de llamas, domina el espacio que le rodea con absoluta autoridad. Si alguna vez te encuentras en una habitaci\u00f3n con una imagen de Fudo Myo-o, no tendr\u00e1s ojos para nadie m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por aquel entonces apenas ten\u00eda dinero propio y lo poco que ten\u00eda me lo gast\u00e9 en postales y l\u00e1minas de Fudo Myo-o. Sent\u00eda que quer\u00eda presumir de \u00e9l solo porque era tan magn\u00edfico, quiz\u00e1 de la misma manera que a algunas personas les gusta presumir de sus amigos guapos y carism\u00e1ticos en los bailes o las fiestas de etiqueta.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He practicado Arya Achala desde que ten\u00eda seis a\u00f1os y, de ni\u00f1o, pas\u00e9 muchas horas escuchando historias maravillosas sobre \u00e9l. Atisha Dipamkara, por ejemplo, naveg\u00f3 una vez de la India a Indonesia para pedir a Dharmakirti ense\u00f1anzas sobre c\u00f3mo ser amable. Cuando el barco sali\u00f3 de la bah\u00eda de Bengala, quiz\u00e1 para navegar por el estrecho de Malaca, se desat\u00f3 una tormenta tan violenta que el barco empez\u00f3 a hundirse. Atisha rez\u00f3 de inmediato a Arya Achala (nombre indio de Fudo Myo-o), quien en cuesti\u00f3n de segundos, apareci\u00f3 hasta la cintura en el oc\u00e9ano para elevar el barco por encima de las furiosas olas. Este es el tipo de historias con las que crec\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que el se\u00f1or Mao me present\u00f3 al m\u00e1s elegante de los pa\u00edses, he abierto mi mente a la cultura japonesa, sus libros, sus pel\u00edculas, su m\u00fasica y dem\u00e1s. He le\u00eddo traducciones al ingl\u00e9s de muchas de las novelas de Yukio Mishima y he comido en su restaurante favorito de <em>tonkatsu <\/em>en Tokio. He le\u00eddo varias historias de Yasunari Kawabata, he escuchado Kokoro de Natsume Soseki y he visto las pel\u00edculas de Yasujiro Ozu. \u00a1Qu\u00e9 gran artista! Sin mover su c\u00e1mara ni un cent\u00edmetro, un mont\u00f3n de ropa sucia puede hacerte llorar o hacerte estallar de la risa. He visto varias de sus pel\u00edculas una docena de veces o m\u00e1s, y siempre caigo en una depresi\u00f3n despu\u00e9s de la pel\u00edcula porque s\u00e9 que nunca podr\u00e9 igualar sus extraordinarios logros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comida gourmet tradicional japonesa no es de mi agrado; mi paladar a\u00fan no ha adquirido el nivel de sofisticaci\u00f3n necesario para apreciar este estilo de cocina. Hay casi demasiado que admirar: la disposici\u00f3n de los bocados, las combinaciones de colores, el tama\u00f1o de las porciones, el sabor, etc. Como provengo de una cultura m\u00e1s tosca, es mucho m\u00e1s probable que me tome un taz\u00f3n de ramen en Hakata Nagahama Ramen Miyoshi, en Kioto, que pruebe uno de los muchos restaurantes japoneses con tres estrellas Michelin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He visitado Jap\u00f3n m\u00e1s veces de las que puedo recordar y mi respeto por la precisi\u00f3n, el orden, la atenci\u00f3n al detalle y, por supuesto, la elegancia y la etiqueta de los japoneses no ha hecho m\u00e1s que aumentar. Una vez pas\u00e9 una semana en unas termas de un pueblo de las afueras de Tokio. La estaci\u00f3n de tren del pueblo era min\u00fascula y el bar de fideos de <em>soba <\/em>que estaba metido en una de sus esquinas era a\u00fan m\u00e1s min\u00fasculo \u2014pero, los japoneses son maestros incomparables en el arte de aprovechar al m\u00e1ximo los espacios diminutos. Com\u00ed en ese bar de fideos muchas veces y la calidad de la comida era siempre excelente. Ni una sola vez vari\u00f3 o disminuy\u00f3 la textura de los fideos o el sabor de la salsa fr\u00eda. Me llevaba un libro y me sentaba durante horas a leer, a observar a la gente y a tomar caf\u00e9. Todo ese caf\u00e9 me hac\u00eda ir al ba\u00f1o al menos una vez, algunas veces m\u00e1s, pero no importaba cu\u00e1ntas veces fuera, el papel higi\u00e9nico siempre estaba doblado con pulcritud.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"292\" src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Toiletpaper-1024x292.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2762\" srcset=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Toiletpaper-980x280.jpg 980w, https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Toiletpaper-480x137.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><figcaption>Fotos de <em>Christoph Roser at\u00a0<a href=\"http:\/\/www.allaboutlean.com\/\">AllAboutLean.com<\/a><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A nivel tecnol\u00f3gico, Jap\u00f3n es uno de los pa\u00edses m\u00e1s avanzados del mundo. En la d\u00e9cada de los 60, los ingenieros japoneses fueron pioneros en el dise\u00f1o de trenes de alta velocidad y desde entonces han construido una red ferroviaria revolucionaria para sus Shinkansen o trenes \u00abbala\u00bb. Todo lo que hacen los japoneses, lo hacen excepcionalmente bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La apariencia de Jap\u00f3n, su mundo exterior, sigue siendo tan elegante y tan bella como siempre. Sin embargo, y espero equivocarme, me temo que, al igual que los chinos (no solo los de la China continental, sino tambi\u00e9n los taiwaneses, los de Hong Kong y los de Singapur), los japoneses se est\u00e1n despojando cada vez m\u00e1s de su cultura dom\u00e9stica, y si no se averg\u00fcenzan de su herencia, al menos no quieren llamar la atenci\u00f3n sobre ella. La mayor\u00eda de los japoneses se sienten m\u00e1s c\u00f3modos escuchando m\u00fasica de piano de Chopin en p\u00fablico o en ascensores que m\u00fasica tocada con sus propios instrumentos: <em>shakuhachi <\/em>(flauta japonesa) o <em>koto <\/em>(c\u00edtara de medio tubo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la restauraci\u00f3n del emperador a mediados del siglo XIX y la llegada de sus nuevos socios comerciales americanos y europeos, los japoneses se han sentido cada vez m\u00e1s atra\u00eddos por la cultura occidental. Por lo que he le\u00eddo, esta atracci\u00f3n comenz\u00f3 hace bastante tiempo. Murakami escribe a menudo sobre los novelistas americanos y europeos que admira, como J.D. Salinger y Franz Kafka, y sobre la m\u00fasica americana y la europea que le gusta, como el jazz y J.S. Bach (cuya m\u00fasica menciona con exactitud por su nombre y su n\u00famero BWV). Pero todav\u00eda no he le\u00eddo ning\u00fan relato suyo en el que se mencione la m\u00fasica interpretada con instrumentos tradicionales japoneses. Es como si todo el pa\u00eds se hubiera rendido a los valores occidentales. Tanto es as\u00ed que los japoneses parecen acercarse a sus propias tradiciones culturales, como el Noh o el Kabuki, del mismo modo que lo hacen los veraneantes extranjeros: para divertirse, para entretenerse, como un \u00abrecreo\u00bb. Los japoneses se han convertido en turistas en su propia tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los indios son muy diferentes. No solo est\u00e1n orgullosos de su m\u00fasica, sino que les encanta escucharla. La m\u00fasica tradicional india se oye a menudo a todo volumen desde las ventanas abiertas de las casas indias; no me imagino escuchando una suite para violonchelo de Bach en las calles de Benar\u00e9s. Y dondequiera que viva una comunidad india, ya sea Nueva Delhi, el Southall londinense o la Peque\u00f1a India de Vancouver, siempre hay tiendas que venden kits de puyas de fuego adaptados a diferentes deidades e incluso esti\u00e9rcol de vaca empaquetado con cuidado para su uso en ceremonias religiosas o tan solo como incienso. Como viajero empedernido, veo hombres y mujeres indios en todos los aeropuertos del mundo, los hombres con pijamas kurta y las mujeres con saris, con la frente embadurnada de sindoor. No se visten as\u00ed por gusto o porque sientan la necesidad de preservar sus tradiciones culturales, tan solo es como se visten siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las arraigadas tradiciones culturales de la India siguen entreteji\u00e9ndose en sus transacciones m\u00e1s mundanas. Hace poco le\u00ed que en 2020, en la base a\u00e9rea de Ambala, se incluy\u00f3 una \u00abpuya sarva dharma\u00bb tradicional en las ceremonias de celebraci\u00f3n de la incorporaci\u00f3n de nuevos aviones de combate franceses a las fuerzas a\u00e9reas indias. Y a\u00fan hoy, monjes jainistas desnudos (que practican el no apego a las posesiones mundanas al no poseer nada en absoluto, ni siquiera un dhoti) son miembros del parlamento de la India.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo la sensaci\u00f3n de que, a diferencia de los japoneses y los chinos, los indios no tienen reparos en volver sobre s\u00ed mismos la c\u00e1ndida mirada a trav\u00e9s de la cual ven el mundo. Por el contrario, hace poco m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, horrorizado por la esterilidad espiritual de la vida japonesa moderna, Yukio Mishima trat\u00f3 de persuadir a los miembros del ej\u00e9rcito japon\u00e9s para que le ayudaran a devolver por la fuerza a su pa\u00eds las tradiciones guerreras de antes de la guerra. Su gran temor era que los japoneses vendieran sus almas a los estadounidenses. Al fracasar, se hizo el hara-kiri. Hoy, si no hubiera sido incinerado, se estar\u00eda revolviendo en su tumba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vez que vuelvo a Jap\u00f3n, mi gran anhelo de encontrarme con el se\u00f1or Fudo en un vag\u00f3n de tren abarrotado, en un diminuto bar de sushi o en una elegante cafeter\u00eda japonesa es m\u00e1s fuerte que nunca. Pero, como me recuerda sin cesar mi formaci\u00f3n en filosof\u00eda budista, esos cuarenta a\u00f1os de anhelo y de esperanza son tal vez la raz\u00f3n por la que no lo he vuelto a ver. Al menos, todav\u00eda no. Parad\u00f3jicamente, mi formaci\u00f3n filos\u00f3fica tambi\u00e9n me dice que anhelarlo y esperarlo es mi sadhana y que nunca debo abandonarla. As\u00ed que, al igual que muchos de los devotos del se\u00f1or Krishna se trasladan a Vrindavan y pasan el resto de sus vidas anhelando ver al dios azul, o al menos escuchar el sonido de su flauta, yo me dirigir\u00e9 al <em>pa\u00eds del sol naciente<\/em> una vez m\u00e1s, lleno de anhelo y con la esperanza de que esta vez, por fin, vuelva a ver al se\u00f1or Fudo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/buddha-g20cfb39e2_1920-1024x768.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2770\" srcset=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/buddha-g20cfb39e2_1920-980x735.jpeg 980w, https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/buddha-g20cfb39e2_1920-480x360.jpeg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El <em>Sarvatath\u0101gatattvasa\u1e43graha Tantra <\/em>es conocido como el <em>Vajra\u015bekhara S\u016btra <\/em>en la tradici\u00f3n Shingon.<\/p>\n[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb3.22&#8243;][et_pb_row admin_label=\u00bbrow\u00bb _builder_version=\u00bb4.4.8&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; width=\u00bb100%\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb3.25&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_text admin_label=\u00bbText\u00bb _builder_version=\u00bb3.27.4&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb] El se\u00f1or Mao era un chino alto, de hombros anchos y de buena constituci\u00f3n. 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Con m\u00e1s de setenta a\u00f1os, era calvo excepto por un flequillo de canas de oreja a oreja, pero su tez fresca, sonrosada y su sonrisa p\u00edcara le daban un aire de adolescente travieso que siempre anda metido en l\u00edos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Por cierto, mi se\u00f1or Mao era una persona bastante diferente a ese otro se\u00f1or Mao de Hunan, celebrado por liberar a millones de chinos de las cadenas del feudalismo iracundo y vilipendiado por la despiadada e irreversible estupidez de la Revoluci\u00f3n Cultural.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Mi se\u00f1or Mao era de Tai Chung, en Taiw\u00e1n, y era seguidor del Dharma del Buda. Como su actitud estaba te\u00f1ida de creencias tao\u00edstas, sospecho que lleg\u00f3 al budismo bastante tarde en su vida. Dicho esto, no ten\u00eda nada de practicante tao\u00edsta serio (un fen\u00f3meno com\u00fan entre los chinos), pero nunca me arm\u00e9 de valor para preguntarle sobre ello. Cuando conoc\u00ed al se\u00f1or Mao, hab\u00eda adoptado un tipo de pensamiento tao\u00edsta casi cham\u00e1nico, unido a un pu\u00f1ado de aspiraciones budistas que se intensificaron bastante cuando se puso de moda que los taiwaneses se embriagaran de su reci\u00e9n redescubierto budismo t\u00e1ntrico.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Los taiwaneses son un pueblo excepcionalmente c\u00e1lido, y se dice que esa calidez es una herencia del confucianismo. Incluso existe una palabra para ello: \u00abren-ai\u00bb. Si miras un mapa de Taiw\u00e1n, ver\u00e1s el municipio de Ren-ai, el distrito de Ren-ai, restaurantes de Ren-ai e incluso una carretera de Ren-ai en la ciudad de Taipei. El se\u00f1or Mao rebosaba de ren-ai. Era c\u00e1lido, amable y generoso, y estaba entregado por completo al Dharma del Buda. Pero tambi\u00e9n ten\u00eda una gran debilidad. Le resultaba casi imposible resistirse a la buena comida y a las grandes cantidades de licor fuerte. Los asi\u00e1ticos, en especial los budistas chinos, suelen juzgar si una persona es un verdadero budista o no por su conducta (los buenos budistas no comen carne ni beben alcohol, etc.) y no por la frecuencia con que piensa en la impermanencia y la naturaleza ilusoria de la vida. La conducta y el buen comportamiento, el propio y el de los dem\u00e1s, es la vara con la que miden un \u00abbuen budista\u00bb, no la amplitud de la perspectiva \u00abcorrecta\u00bb de una persona. No es de extra\u00f1ar que el se\u00f1or Mao se sonrojara t\u00edmidamente tras atiborrarse de comida o darse un atrac\u00f3n de sake, como si dijera: \u00abLo s\u00e9, lo s\u00e9 y es verdad. De verdad que soy el peor budista del planeta\u00bb.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>En 1984 yo todav\u00eda era joven y estaba empezando a explorar el mundo fuera de mi tierra natal del Himalaya. A menudo me he preguntado si fue mi entusiasmo por todo lo que no era del todo \u00e9tico o sano lo que me atrajo al se\u00f1or Mao. Sea como sea, pronto nos hicimos muy amigos, congeniando en torno a cosas varoniles que poco ten\u00edan que ver con el Dharma.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Al igual que muchos taiwaneses de su edad, el se\u00f1or Mao estaba embelesado por todo lo japon\u00e9s y hablaba de Jap\u00f3n sin parar (a pesar de que Jap\u00f3n coloniz\u00f3 Taiw\u00e1n a principios del siglo XX, de lo que a\u00fan se pueden ver rastros). Para el se\u00f1or Mao, todo lo japon\u00e9s, las monta\u00f1as, los \u00e1rboles, los templos, eran \u00abfabulosos\u00bb, \u00abperfectos\u00bb, \u00abfuera de este mundo\u00bb, y los japoneses eran elegantes y siempre iban muy bien vestidos (no paraba de hablar de ello). Tambi\u00e9n le gustaba alardear de lo que me parec\u00eda un japon\u00e9s fluido. En lugar de responder al tel\u00e9fono con el habitual \u00ab\u00a1Wai!\u00bb chino, gritaba: \u00ab\u00a1Moshi Moshi!\u00bb, lo que molestaba a muchos de sus amigos, cuya vivencia de lo japon\u00e9s en aquella \u00e9poca era mixta.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Cuando nos conocimos, el entusiasmo del se\u00f1or Mao por familiarizarme con todos los aspectos de la cultura japonesa era tan grande que decidi\u00f3 pagarnos a los dos un viaje a Tokio y Kioto. Y para ser sincero, no hizo falta que me convencieran mucho. Estaba m\u00e1s que entusiasmado por ver ese mundo m\u00e1gico por m\u00ed mismo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Antes de conocer al se\u00f1or Mao, mis conocimientos sobre Jap\u00f3n eran escasos. Al haber crecido en la India, ya hab\u00eda aprendido a respetar la etiqueta \u00abmade in Japan\u00bb (por aquel entonces, la marca Seiko era tan deseable como lo es hoy Patek Phillippe), convencido de que indicaba la m\u00e1xima calidad. Sab\u00eda un poco sobre Pearl Harbour por las pel\u00edculas americanas, aunque la representaci\u00f3n de la brutalidad japonesa me incomodaba. Tambi\u00e9n hab\u00eda o\u00eddo hablar de c\u00f3mo Estados Unidos hab\u00eda lanzado bombas at\u00f3micas sobre Hiroshima y Nagasaki, pero hasta la fecha ese horror era algo que se me hab\u00eda escapado.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Pis\u00e9 por primera vez el <em>pa\u00eds del sol naciente<\/em> una noche fr\u00eda y h\u00fameda de diciembre de 1984. El se\u00f1or Mao lo organiz\u00f3 todo. Con la energ\u00eda de un verdadero fan\u00e1tico, nos reserv\u00f3 excursiones en autob\u00fas una detr\u00e1s de otra. Nos levant\u00e1bamos antes del amanecer, y rara vez volv\u00edamos al hotel antes de bien pasada la puesta de sol, despu\u00e9s de habernos entregado a una serie de gu\u00edas tur\u00edsticos muy eficientes que nos acompa\u00f1aban por tantos monumentos famosos, jardines y distritos comerciales como era humanamente posible.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Nuestro hotel nos proporcion\u00f3 quiz\u00e1 las habitaciones m\u00e1s peque\u00f1as del mundo. A\u00fan as\u00ed, la m\u00eda me proporcionaba todo lo que necesitaba, incluido un cepillo de dientes, un peine, zapatillas y, por suerte, un televisor. La televisi\u00f3n japonesa me cautiv\u00f3 y, en lugar de dormir, a menudo la ve\u00eda hasta el amanecer. Fue en esa peque\u00f1a pantalla de televisi\u00f3n donde vi por primera vez y me enamor\u00e9 al instante de Momoe Yamaguchi, la actriz japonesa que protagoniz\u00f3 <em>Izu no Odoriko<\/em>, de Katsumi Nishikawa. No ten\u00eda ni idea de que esta pel\u00edcula ten\u00eda un enorme seguimiento de culto en Jap\u00f3n en aquella \u00e9poca, y solo mucho m\u00e1s tarde descubr\u00ed que estaba basada en una historia del premio Nobel Yasunari Kawabata.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:image {\"align\":\"center\",\"id\":2730,\"sizeSlug\":\"full\",\"linkDestination\":\"none\"} -->\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/1-Momoe-Yamaguchi.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2730\"\/><figcaption>Momoe Yamaguchi<\/figcaption><\/figure><\/div>\n<!-- \/wp:image -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Como era de esperar, dada mi edad, mi lealtad a la deslumbrante Momoe Yamaguchi no tard\u00f3 mucho en verse eclipsada por una devoci\u00f3n a\u00fan mayor hacia la embriagadora Setsuko Hara, que todav\u00eda sigue en mi mente como una de las mujeres japonesas m\u00e1s poderosamente inspiradoras que he conocido. Pero a veces me pregunto si su gran efecto en m\u00ed fue por ella misma, o porque estaba dirigida tan exquisitamente por el formidable Yasujiro Ozu.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:image {\"id\":2738,\"sizeSlug\":\"large\",\"linkDestination\":\"none\"} -->\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/3-Setsuko-Hara-1024x755.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2738\"\/><figcaption>Setsuko Hara<\/figcaption><\/figure>\n<!-- \/wp:image -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El se\u00f1or Mao ten\u00eda un especial inter\u00e9s en mostrarme la famosa vida nocturna de Tokio, aunque debo admitir que mi primera impresi\u00f3n de Asakusa, en el casco antiguo, fue de un breve choque cultural. Pero pronto lo super\u00e9 y me sent\u00ed tan entusiasmado como el se\u00f1or Mao por explorar Tokio al anochecer. Si no est\u00e1bamos vagando por Asakusa, est\u00e1bamos probando las delicias de Harajuku, donde las chicas japonesas luc\u00edan los zapatos de plataforma m\u00e1s altos e imponentes jam\u00e1s creados y minifaldas tan cortas que parec\u00edan m\u00e1s bien cinturones.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El fen\u00f3meno del karaoke acababa de aterrizar en Jap\u00f3n y luego se extendi\u00f3 con rapidez por Taiw\u00e1n, Corea y el resto de Asia. A principios de los 80, el karaoke estaba de moda y al se\u00f1or Mao le encantaba. Su mirada segu\u00eda al pie de la letra la canci\u00f3n y cantaba a pleno pulm\u00f3n mientras miraba embelesado la pantalla del karaoke. Al principio, me sent\u00ed avergonzado por \u00e9l porque era bastante malo como cantante. Luego me di cuenta de que hombres como el se\u00f1or Mao iban a esos bares para deshinibirse, volcando en su canto todas sus esperanzas, miedos, amores y deseos. Es probable que fuese su \u00fanica oportunidad de expresarse. Los v\u00eddeos que ve\u00edan al cantar eran de cantantes populares, incluidos los \u00faltimos rompecorazones adolescentes, y las canciones que cantaban eran casi siempre sobre el enamoramiento. Me intrigaba lo satisfactorio que era para estos asiduos cantantes de karaoke tomar prestados los looks y las actuaciones de los j\u00f3venes a trav\u00e9s de la pantalla de v\u00eddeo (incluidos los arreglos musicales y los m\u00fasicos de acompa\u00f1amiento), y luego cantar con ellos, una y otra vez. A menudo era medianoche, a veces incluso m\u00e1s tarde, cuando el se\u00f1or Mao y yo volv\u00edamos a nuestro hotel, \u00e9l a su cama, yo a mi televisor.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Como budista, los grandes templos zen, como Daitokuji o Sanjusangen-do en Kioto, me llenaban de orgullo. Recuerdo lo asombrado que me qued\u00e9 al enterarme de que el espectacularmente bello templo Kiyomizu-dera es una sede de la escuela Chittamatra. Ni en mis sue\u00f1os m\u00e1s locos hab\u00eda imaginado que la filosof\u00eda Chittamatra que estudiamos en la adolescencia siguiera vinculada formalmente a un templo. Aun as\u00ed, no tard\u00e9 en darme cuenta de que los japoneses casi hab\u00edan perdido su aprecio por el Dharma del Buda y los valores budistas y, por primera vez, experiment\u00e9 un profundo sentimiento de tristeza por esa p\u00e9rdida. Los templos inmaculados y los meticulosos jardines zen de hoy en d\u00eda son exquisitamente bellos, pero est\u00e1n vac\u00edos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Donde yo crec\u00ed, en lo alto de las estribaciones del Himalaya, la mayor\u00eda de los templos estaban llenos de actividad espiritual. Los edificios de los templos, desordenados y acogedores, estaban repletos de monjes, monjas, yoguis y devotos; las paredes y los techos estaban cubiertos de holl\u00edn por siglos de ofrendas diarias de l\u00e1mparas de mantequilla, y el aire estaba cargado de incienso, ya que siempre se celebraba una u otra puja. Era muy diferente en Jap\u00f3n, donde hab\u00eda pocos monjes o monjas y los templos eran poco m\u00e1s que monumentos impecables y refinados a la integridad art\u00edstica japonesa. A veces me pregunto si, dentro de cincuenta a\u00f1os, los templos tradicionales del budismo tibetano que los lamas est\u00e1n construyendo ahora por todo el mundo acabar\u00e1n convirti\u00e9ndose tambi\u00e9n en mausoleos culturales.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Jap\u00f3n es un pa\u00eds muy caro y el se\u00f1or Mao no era el m\u00e1s rico de los hombres. Consciente de lo mucho que se estaba gastando en m\u00ed, me mantuve firme en mi decisi\u00f3n de hacer un viaje corto. Quiz\u00e1s fue la brevedad de nuestra estancia en Jap\u00f3n lo que inspir\u00f3 al se\u00f1or Mao a llenar cada uno de nuestros d\u00edas con tantas excursiones y compras. Y, como tambi\u00e9n estaba aprovechando al m\u00e1ximo mi peque\u00f1o televisor, apenas dorm\u00ed.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Me aventur\u00e9 a salir por mi cuenta una o dos veces, pero a menudo me perd\u00eda y ten\u00eda que pedir indicaciones. Todas las personas a las que me acercaba se desviv\u00edan por ayudarme, lo que me hac\u00eda sentir bastante culpable por haberles molestado. Un hombre muy amable me acompa\u00f1\u00f3 durante tres kil\u00f3metros para asegurarse de que encontraba la direcci\u00f3n correcta.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Fue durante una de mis salidas en solitario cuando me fij\u00e9 en las impecables obras de carretera y de construcci\u00f3n de Jap\u00f3n. Tanto si se reparaban carreteras como si se instalaban l\u00edneas telef\u00f3nicas o se constru\u00edan rascacielos, la zona en la que se realizaban las obras estaba siempre impecablemente limpia y ordenada, con las herramientas y los materiales bien apilados y colocados. Me asomaba a los camiones en los que se guardaba el equipo de los obreros para contemplar con asombro las pulcras l\u00edneas de herramientas numeradas y con nombre, y a menudo deseaba que los monjes de mi pa\u00eds fueran tan ordenados y organizados, en especial los que cuidan de los santuarios y los templos. Tambi\u00e9n me di cuenta, para mi asombro, de que adem\u00e1s de un ej\u00e9rcito de h\u00e1biles trabajadores de la construcci\u00f3n, cada obra empleaba de dos a cuatro oficiales de enlace, que se pasaban toda la jornada laboral pidiendo perd\u00f3n a los transe\u00fantes por las molestias que la obra les hab\u00eda causado.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Y luego estaban los encargados del aparcamiento. Muchos edificios urbanos de Jap\u00f3n tienen aparcamientos subterr\u00e1neos. Cuando un coche entra o sale de un aparcamiento, un equipo de aparcadores aparece al instante para guiarlo hacia dentro o hacia fuera y para pedir a los transe\u00fantes que perdonen las molestias. No me puedo imaginar que esto ocurra en ning\u00fan otro lugar del mundo, y menos en la India o en Nueva York. La mayor\u00eda de las empresas considerar\u00edan que un servicio de este tipo es una p\u00e9rdida de sus recursos y del tiempo de los empleados. Pero este es precisamente el tipo de atenci\u00f3n al detalle que hace de Jap\u00f3n, Jap\u00f3n.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El \u00fanico lugar en el que nunca me perd\u00ed fue en la estaci\u00f3n de tren de Shinjuku. A pesar del laberinto en expansi\u00f3n de l\u00edneas de tren, Shinjuku est\u00e1 tan bien dise\u00f1ada que no necesit\u00e9 ning\u00fan japon\u00e9s para orientarme. Al venir de un pa\u00eds en el que los trenes solo se retrasan, a veces una semana o m\u00e1s, me sorprendi\u00f3 descubrir que los trenes japoneses no solo son puntuales, sino que no se retrasan ni un segundo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Disfrut\u00e9 en especial de las zonas m\u00e1s modernas de Tokio, como Shinjuku o la lujosa Omotesando, que est\u00e1n llenas de j\u00f3venes a la moda, muchos de los cuales se visten como los personajes de c\u00f3mics manga. A menudo ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que mis ojos estaban pegados a los trajes que los j\u00f3venes eleg\u00edan para presentarse, en especial los chicos. La atenci\u00f3n que prestaban a los detalles y la cantidad de tiempo y de esfuerzo que dedicaban a vestirse para salir era alucinante. Un chico pod\u00eda llevar solo unos vaqueros azules con un cintur\u00f3n, una camisa blanca y una americana negra de buen corte con un bolso colgado del hombro, pero es probable que hubiera pasado al menos una hora, si no m\u00e1s, para conseguir ese look.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:image {\"id\":2746,\"sizeSlug\":\"large\",\"linkDestination\":\"none\"} -->\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/TokyoKids-1024x399.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2746\"\/><figcaption>Moda callejera de Tokio del 2022<\/figcaption><\/figure>\n<!-- \/wp:image -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Un d\u00eda, al sentarme en un vag\u00f3n atestado de gente, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n un elegante pie calzado con una zapatilla deportiva. Incluso para mis ojos, la zapatilla era una obra de arte. Mir\u00e9 el otro pie del portador y lo tuve que mirar dos veces. Era un mocas\u00edn, un mocas\u00edn tan bonito como la zapatilla, pero que segu\u00eda siendo un mocas\u00edn. Entonces me di cuenta de que el pie de la zapatilla llevaba un calcet\u00edn de tart\u00e1n y el del mocas\u00edn un simple calcet\u00edn de cuadros. Intrigado, mis ojos recorrieron poco a poco el cuerpo del hombre que ten\u00eda delante. Sus vaqueros negros, rotos a la moda por debajo de la rodilla dejaban al descubierto los calcetines, ce\u00f1idos y sujetados con un cintur\u00f3n ancho de cuero con una gran hebilla met\u00e1lica de vaquero. Por arriba un su\u00e9ter de cuello alto de color p\u00farpura finamente tejido, su chaqueta a rayas era de color a\u00f1il. Mientras se agarraba a una correa de cuero para estabilizarse, vi que llevaba anillos en cada dedo y en el pulgar, y pulseras alrededor de las mu\u00f1ecas. Para rematar, llevaba un sombrero negro de caballero perfectamente colocado en su cabeza y una larga trenza negra colgaba hasta la mitad de su espalda. En definitiva, una obra maestra.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>A medida que se acercaba la fecha de mi partida, me di cuenta de que deb\u00eda aprovechar al m\u00e1ximo cada segundo que me quedaba en ese pa\u00eds extraordinario. Aquella noche, mucho despu\u00e9s de la medianoche, me encontr\u00e9 sentado en otro vag\u00f3n de metro abarrotado, deleitando mis ya cansados ojos con maravillosos bolsos, zapatos, chaquetas, manicuras extravagantes y todo tipo de sombreros. (Hoy todo el mundo estar\u00eda absorto en sus tel\u00e9fonos. En aquella \u00e9poca, enterraban sus narices en los c\u00f3mics Manga).<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>De repente, en el otro extremo del vag\u00f3n, me pareci\u00f3 ver... No, estaba seguro de haber visto... \u00bfPodr\u00eda ser? Me inclin\u00e9 hacia adelante para ver mejor. \u00a1S\u00ed! El gran Fudo Myo-o estaba sentado en el mismo vag\u00f3n. Negro, fornido y musculoso, una gran melena rizada se amontonaba sobre su cabeza, una trenza colgaba sobre su hombro izquierdo y sus dos colmillos eran obvios, uno apuntando hacia arriba y el otro hacia abajo. Por un momento, el tiempo se detuvo. Luego tuve que apartar la vista, ya que la fuerza de aquella visi\u00f3n moment\u00e1nea me sobrecogi\u00f3. Durante unos segundos, apenas me atrev\u00ed a levantar la vista. Luego, ardiendo de curiosidad, levant\u00e9 los ojos para echar otro vistazo. Pero ya no estaba.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>\u00bfEra un fantasma? \u00bfUn espejismo? \u00bfUna visi\u00f3n? Qui\u00e9n sabe. En aquel momento me pregunt\u00e9 si verlo era un s\u00edntoma de la fatiga provocada por nuestro agotador itinerario diario. O el efecto de la gran cantidad de programas de televisi\u00f3n que hab\u00eda devorado, la mayor\u00eda de los cuales trataban sobre samur\u00e1is, ninjas y yakuzas, cuyos cuerpos tatuados a menudo mostraban v\u00edvidas representaciones de Fudo Myo-o. Pero, pens\u00e1ndolo bien, hab\u00eda estado en mi mente durante toda esa visita, sobre todo desde que me enter\u00e9, en una de las excursiones en autob\u00fas del se\u00f1or Mao, de que Jap\u00f3n tiene su propia marca de budismo Vajrayana. Como seguidor del Vajrayana, este descubrimiento me entusiasm\u00f3 y, desde entonces, sacrifiqu\u00e9 de buen grado varias cenas en restaurantes y expediciones de compras para visitar uno o dos de los grandes santuarios t\u00e1ntricos de Jap\u00f3n.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:image {\"align\":\"center\",\"id\":2722,\"sizeSlug\":\"full\",\"linkDestination\":\"none\"} -->\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Hombre_con_horimono_Fudo\u0304_Myo\u0304-o\u0304_en_pecho.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2722\"\/><figcaption>Foto de Dean Marchand<\/figcaption><\/figure><\/div>\n<!-- \/wp:image -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Fue durante esa visita cuando, por primera vez (en un viaje repleto de primicias), conoc\u00ed el budismo Shingon. La complejidad de los mandalas y los santuarios pr\u00edstinos Shingon, concebidos al detalle y organizados a la perfecci\u00f3n, no pod\u00edan ser m\u00e1s distintos de los templos indios y tibetanos, y me cautivaron. Como escribi\u00f3 el gran autor japon\u00e9s Jun'ichiro Tanizaki en su ensayo <em>Elogio de las sombras<\/em>:<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>En la arquitectura de los templos, la sala principal se encuentra a una distancia considerable del jard\u00edn; la luz es tan tenue que, sea cual sea la estaci\u00f3n del a\u00f1o, en d\u00edas despejados o nublados, por la ma\u00f1ana, al mediod\u00eda o por la noche, el p\u00e1lido y blanco resplandor apenas var\u00eda. Y las sombras en los intersticios de los nervios parecen inm\u00f3viles, como si el polvo acumulado en las esquinas se hubiera convertido en parte del propio papel. Parpadeo con incertidumbre ante esta luminiscencia de ensue\u00f1o, sintiendo como si una pel\u00edcula brumosa me impidiera ver. La luz del papel blanco p\u00e1lido, impotente para disipar la pesada oscuridad del rinc\u00f3n, es en cambio repelida por la oscuridad, creando un mundo de confusi\u00f3n donde la oscuridad y la luz son indistinguibles. \u00bfNo hab\u00e9is percibido vosotros mismos una diferencia en la luz que inunda una habitaci\u00f3n as\u00ed, una rara tranquilidad que no se encuentra en la luz ordinaria? \u00bfNo hab\u00e9is sentido nunca una especie de miedo ante lo eterno, un miedo a que en esa habitaci\u00f3n se pierda toda la conciencia del paso del tiempo, a que pasen incontables a\u00f1os y al salir descubr\u00e1is que hab\u00e9is envejecido y encanecido?<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El impacto de esas sombras japonesas era inmenso. Al igual que los j\u00f3venes japoneses se esforzaban tanto en su apariencia personal, para m\u00ed estaba claro que tanto los antiguos shogunes japoneses, como los samur\u00e1is, los emperadores y los laicos hab\u00edan puesto todo su empe\u00f1o, su coraz\u00f3n y su mente, en cada detalle de sus templos, incluida la colocaci\u00f3n de las ventanas de forma que la luz del sol incidiera en el santuario de la forma adecuada.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Muchos templos Shingon albergan estatuas y mandalas impresionantes. Por todas partes vi mandalas del Sutra Mahavairocana y del Sutra Vajrashekhara[1] rodeados de im\u00e1genes de las principales deidades y sus s\u00e9quitos. Sin embargo, incluso en tan ilustre compa\u00f1\u00eda, las estatuas y pinturas de Fudo Myo-o eran imposibles de pasar por alto. Tal vez sea la deidad japonesa m\u00e1s querida y solicitada, su rostro y su forma \u2014ya sea tallada en piedra, pintada en las paredes, impresa en un bloque de madera o descrita en caligraf\u00eda\u2014 son inconfundibles.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:image {\"align\":\"center\",\"id\":2754,\"sizeSlug\":\"full\",\"linkDestination\":\"none\"} -->\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/21034628_1392840557497535_4520811367898392802_n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2754\"\/><figcaption>Fudo Myo-o<\/figcaption><\/figure><\/div>\n<!-- \/wp:image -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>A diferencia del querido Nataraja de la India, el Shiva danzante, que es adorado por sus curvas sensuales, la fuerza el\u00e1stica de sus esbeltos miembros, sus hombros anchos y el perfecto aplomo de su pie izquierdo levantado con elegancia, Fudo Myo-o es enigm\u00e1ticamente amenazante, poderoso, incluso inquietante. Aunque algunas de las estatuas que vi en Jap\u00f3n lo representaban con los dos ojos abiertos y saltones bajo un fiero ce\u00f1o, o con un ojo mirando hacia arriba y el otro hacia abajo, la imagen que mejor conozco lo muestra con un ojo abierto y el otro cerrado. Su boca hace una mueca de drag\u00f3n chino o de rana, a menudo con un lado abierto y el otro cerrado, mientras que sus colmillos siguen la direcci\u00f3n de sus ojos, uno apuntando hacia arriba y el otro hacia abajo. La mayor parte de su espesa y rizada cabellera est\u00e1 atada en un mo\u00f1o flojo, con una sola madeja trenzada que cae sobre su hombro izquierdo. Lleva una espada en la mano derecha y un rollo de cuerda en la izquierda. De color negro o azul oscuro, es de constituci\u00f3n robusta y parece a la vez inamovible y listo para entrar en acci\u00f3n en cualquier instante. Ya sea sentado o de pie en medio de un infierno de llamas, domina el espacio que le rodea con absoluta autoridad. Si alguna vez te encuentras en una habitaci\u00f3n con una imagen de Fudo Myo-o, no tendr\u00e1s ojos para nadie m\u00e1s.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Por aquel entonces apenas ten\u00eda dinero propio y lo poco que ten\u00eda me lo gast\u00e9 en postales y l\u00e1minas de Fudo Myo-o. Sent\u00eda que quer\u00eda presumir de \u00e9l solo porque era tan magn\u00edfico, quiz\u00e1 de la misma manera que a algunas personas les gusta presumir de sus amigos guapos y carism\u00e1ticos en los bailes o las fiestas de etiqueta.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>He practicado Arya Achala desde que ten\u00eda seis a\u00f1os y, de ni\u00f1o, pas\u00e9 muchas horas escuchando historias maravillosas sobre \u00e9l. Atisha Dipamkara, por ejemplo, naveg\u00f3 una vez de la India a Indonesia para pedir a Dharmakirti ense\u00f1anzas sobre c\u00f3mo ser amable. Cuando el barco sali\u00f3 de la bah\u00eda de Bengala, quiz\u00e1 para navegar por el estrecho de Malaca, se desat\u00f3 una tormenta tan violenta que el barco empez\u00f3 a hundirse. Atisha rez\u00f3 de inmediato a Arya Achala (nombre indio de Fudo Myo-o), quien en cuesti\u00f3n de segundos, apareci\u00f3 hasta la cintura en el oc\u00e9ano para elevar el barco por encima de las furiosas olas. Este es el tipo de historias con las que crec\u00ed.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Desde que el se\u00f1or Mao me present\u00f3 al m\u00e1s elegante de los pa\u00edses, he abierto mi mente a la cultura japonesa, sus libros, sus pel\u00edculas, su m\u00fasica y dem\u00e1s. He le\u00eddo traducciones al ingl\u00e9s de muchas de las novelas de Yukio Mishima y he comido en su restaurante favorito de <em>tonkatsu <\/em>en Tokio. He le\u00eddo varias historias de Yasunari Kawabata, he escuchado Kokoro de Natsume Soseki y he visto las pel\u00edculas de Yasujiro Ozu. \u00a1Qu\u00e9 gran artista! Sin mover su c\u00e1mara ni un cent\u00edmetro, un mont\u00f3n de ropa sucia puede hacerte llorar o hacerte estallar de la risa. He visto varias de sus pel\u00edculas una docena de veces o m\u00e1s, y siempre caigo en una depresi\u00f3n despu\u00e9s de la pel\u00edcula porque s\u00e9 que nunca podr\u00e9 igualar sus extraordinarios logros.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>La comida gourmet tradicional japonesa no es de mi agrado; mi paladar a\u00fan no ha adquirido el nivel de sofisticaci\u00f3n necesario para apreciar este estilo de cocina. Hay casi demasiado que admirar: la disposici\u00f3n de los bocados, las combinaciones de colores, el tama\u00f1o de las porciones, el sabor, etc. Como provengo de una cultura m\u00e1s tosca, es mucho m\u00e1s probable que me tome un taz\u00f3n de ramen en Hakata Nagahama Ramen Miyoshi, en Kioto, que pruebe uno de los muchos restaurantes japoneses con tres estrellas Michelin.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>He visitado Jap\u00f3n m\u00e1s veces de las que puedo recordar y mi respeto por la precisi\u00f3n, el orden, la atenci\u00f3n al detalle y, por supuesto, la elegancia y la etiqueta de los japoneses no ha hecho m\u00e1s que aumentar. Una vez pas\u00e9 una semana en unas termas de un pueblo de las afueras de Tokio. La estaci\u00f3n de tren del pueblo era min\u00fascula y el bar de fideos de <em>soba <\/em>que estaba metido en una de sus esquinas era a\u00fan m\u00e1s min\u00fasculo \u2014pero, los japoneses son maestros incomparables en el arte de aprovechar al m\u00e1ximo los espacios diminutos. Com\u00ed en ese bar de fideos muchas veces y la calidad de la comida era siempre excelente. Ni una sola vez vari\u00f3 o disminuy\u00f3 la textura de los fideos o el sabor de la salsa fr\u00eda. Me llevaba un libro y me sentaba durante horas a leer, a observar a la gente y a tomar caf\u00e9. Todo ese caf\u00e9 me hac\u00eda ir al ba\u00f1o al menos una vez, algunas veces m\u00e1s, pero no importaba cu\u00e1ntas veces fuera, el papel higi\u00e9nico siempre estaba doblado con pulcritud.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:image {\"id\":2762,\"sizeSlug\":\"large\",\"linkDestination\":\"none\"} -->\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Toiletpaper-1024x292.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2762\"\/><figcaption>Fotos de <em>Christoph Roser at\u00a0<a href=\"http:\/\/www.allaboutlean.com\/\">AllAboutLean.com<\/a><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<!-- \/wp:image -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>A nivel tecnol\u00f3gico, Jap\u00f3n es uno de los pa\u00edses m\u00e1s avanzados del mundo. En la d\u00e9cada de los 60, los ingenieros japoneses fueron pioneros en el dise\u00f1o de trenes de alta velocidad y desde entonces han construido una red ferroviaria revolucionaria para sus Shinkansen o trenes \u00abbala\u00bb. Todo lo que hacen los japoneses, lo hacen excepcionalmente bien.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>La apariencia de Jap\u00f3n, su mundo exterior, sigue siendo tan elegante y tan bella como siempre. Sin embargo, y espero equivocarme, me temo que, al igual que los chinos (no solo los de la China continental, sino tambi\u00e9n los taiwaneses, los de Hong Kong y los de Singapur), los japoneses se est\u00e1n despojando cada vez m\u00e1s de su cultura dom\u00e9stica, y si no se averg\u00fcenzan de su herencia, al menos no quieren llamar la atenci\u00f3n sobre ella. La mayor\u00eda de los japoneses se sienten m\u00e1s c\u00f3modos escuchando m\u00fasica de piano de Chopin en p\u00fablico o en ascensores que m\u00fasica tocada con sus propios instrumentos: <em>shakuhachi <\/em>(flauta japonesa) o <em>koto <\/em>(c\u00edtara de medio tubo).<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Desde la restauraci\u00f3n del emperador a mediados del siglo XIX y la llegada de sus nuevos socios comerciales americanos y europeos, los japoneses se han sentido cada vez m\u00e1s atra\u00eddos por la cultura occidental. Por lo que he le\u00eddo, esta atracci\u00f3n comenz\u00f3 hace bastante tiempo. Murakami escribe a menudo sobre los novelistas americanos y europeos que admira, como J.D. Salinger y Franz Kafka, y sobre la m\u00fasica americana y la europea que le gusta, como el jazz y J.S. Bach (cuya m\u00fasica menciona con exactitud por su nombre y su n\u00famero BWV). Pero todav\u00eda no he le\u00eddo ning\u00fan relato suyo en el que se mencione la m\u00fasica interpretada con instrumentos tradicionales japoneses. Es como si todo el pa\u00eds se hubiera rendido a los valores occidentales. Tanto es as\u00ed que los japoneses parecen acercarse a sus propias tradiciones culturales, como el Noh o el Kabuki, del mismo modo que lo hacen los veraneantes extranjeros: para divertirse, para entretenerse, como un \u00abrecreo\u00bb. Los japoneses se han convertido en turistas en su propia tierra.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Los indios son muy diferentes. No solo est\u00e1n orgullosos de su m\u00fasica, sino que les encanta escucharla. La m\u00fasica tradicional india se oye a menudo a todo volumen desde las ventanas abiertas de las casas indias; no me imagino escuchando una suite para violonchelo de Bach en las calles de Benar\u00e9s. Y dondequiera que viva una comunidad india, ya sea Nueva Delhi, el Southall londinense o la Peque\u00f1a India de Vancouver, siempre hay tiendas que venden kits de puyas de fuego adaptados a diferentes deidades e incluso esti\u00e9rcol de vaca empaquetado con cuidado para su uso en ceremonias religiosas o tan solo como incienso. Como viajero empedernido, veo hombres y mujeres indios en todos los aeropuertos del mundo, los hombres con pijamas kurta y las mujeres con saris, con la frente embadurnada de sindoor. No se visten as\u00ed por gusto o porque sientan la necesidad de preservar sus tradiciones culturales, tan solo es como se visten siempre.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Las arraigadas tradiciones culturales de la India siguen entreteji\u00e9ndose en sus transacciones m\u00e1s mundanas. Hace poco le\u00ed que en 2020, en la base a\u00e9rea de Ambala, se incluy\u00f3 una \u00abpuya sarva dharma\u00bb tradicional en las ceremonias de celebraci\u00f3n de la incorporaci\u00f3n de nuevos aviones de combate franceses a las fuerzas a\u00e9reas indias. Y a\u00fan hoy, monjes jainistas desnudos (que practican el no apego a las posesiones mundanas al no poseer nada en absoluto, ni siquiera un dhoti) son miembros del parlamento de la India.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Tengo la sensaci\u00f3n de que, a diferencia de los japoneses y los chinos, los indios no tienen reparos en volver sobre s\u00ed mismos la c\u00e1ndida mirada a trav\u00e9s de la cual ven el mundo. Por el contrario, hace poco m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, horrorizado por la esterilidad espiritual de la vida japonesa moderna, Yukio Mishima trat\u00f3 de persuadir a los miembros del ej\u00e9rcito japon\u00e9s para que le ayudaran a devolver por la fuerza a su pa\u00eds las tradiciones guerreras de antes de la guerra. Su gran temor era que los japoneses vendieran sus almas a los estadounidenses. Al fracasar, se hizo el hara-kiri. Hoy, si no hubiera sido incinerado, se estar\u00eda revolviendo en su tumba.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Cada vez que vuelvo a Jap\u00f3n, mi gran anhelo de encontrarme con el se\u00f1or Fudo en un vag\u00f3n de tren abarrotado, en un diminuto bar de sushi o en una elegante cafeter\u00eda japonesa es m\u00e1s fuerte que nunca. Pero, como me recuerda sin cesar mi formaci\u00f3n en filosof\u00eda budista, esos cuarenta a\u00f1os de anhelo y de esperanza son tal vez la raz\u00f3n por la que no lo he vuelto a ver. Al menos, todav\u00eda no. Parad\u00f3jicamente, mi formaci\u00f3n filos\u00f3fica tambi\u00e9n me dice que anhelarlo y esperarlo es mi sadhana y que nunca debo abandonarla. As\u00ed que, al igual que muchos de los devotos del se\u00f1or Krishna se trasladan a Vrindavan y pasan el resto de sus vidas anhelando ver al dios azul, o al menos escuchar el sonido de su flauta, yo me dirigir\u00e9 al <em>pa\u00eds del sol naciente<\/em> una vez m\u00e1s, lleno de anhelo y con la esperanza de que esta vez, por fin, vuelva a ver al se\u00f1or Fudo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:image {\"id\":2770,\"sizeSlug\":\"large\",\"linkDestination\":\"none\"} -->\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img src=\"https:\/\/mugwortborn.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/buddha-g20cfb39e2_1920-1024x768.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2770\"\/><\/figure>\n<!-- \/wp:image -->\n\n<!-- wp:separator -->\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<!-- \/wp:separator -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El <em>Sarvatath\u0101gatattvasa\u1e43graha Tantra <\/em>es conocido como el <em>Vajra\u015bekhara S\u016btra <\/em>en la tradici\u00f3n Shingon.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"project_category":[32],"project_tag":[],"class_list":["post-2814","project","type-project","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","project_category-episodes-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/project\/2814","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/project"}],"about":[{"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/project"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2814"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/project\/2814\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2814"}],"wp:term":[{"taxonomy":"project_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/project_category?post=2814"},{"taxonomy":"project_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mugwortborn.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/project_tag?post=2814"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}